Biografía

Janet Figueroa Ugarte, nací el día 11 de Marzo del 1951, en la cuidad de La Paz-Bolivia, ya que mi Padre se encontraba trabajando en este país y en esta ciudad temporalmente, por lo tanto soy Chilena, llego a la ciudad de Arica el año 1954 y esa ciudad es mi residencia, en ella crezco, estudio y me realizo como yo digo como ARTESANA, ya que mi arte es trabajar con las pitas los nudos, las lanas, los sisales, los soportes de ramas, maderas de mi zona, Olivo, Queñua, sal, cerámica, cactus; todo aquello que pueda ser parte de un soporte y formar una pieza con mi tejido y quedar bella y armónica. En el año 1974 hago mi primera presentación como expositora, acompañada por mis 2 hermanos mayores, Osvaldo y Omar, ambos, se atreven a incursionar con esta hermana menor que deseaba mostrar en su ciudad su arte, que esa época era nada menos que repujar cobre y otros metales que me permitían dar volúmenes por medio del golpe, el calor y los ácidos. Repuje, cincele, use, fragua, soplete, brea, combo y martillo, pero esa no era mi línea, necesitaba algo más noble a mi sentir algo más suave, más cálido y a su vez tan fuerte como el metal y que demostrara, que sus volúmenes permanecieran en el tiempo, como cada recuerdo mío, como cada experiencia vivida, mis murales tenían que contar parte o toda mi historia de vida, estaba buscando el medio de contar de mi, de mi norte de los atardeceres de Arica, las puestas de sol, de las gaviotas al atardecer en la Lisera , El Laucho o las Machas. El imponente Morro de Arica, mis cerros planos sin vegetación pero a su vez con una gran gama de tonos desde el café a los diferentes ocres, a mis, cerros del altiplano, a su cielo azul y limpio de Putre o Parinacota a mi norte a mi tierra a mis penas y mis alegrías, a mis cariños a mis amores a mis perdidas a mis duelos, pero también a mis sueños a mis proyectos realizados a mi familia a Rubén a mis hijos a sus nuevas familias, sus esposas, mis nietos, mis hermanos y sus familias a mis padres a mi hija a mis raíces, a mis amigos a mis compañeros a la adolescencia vivida, libre sin prejuicios a los amores sin compromisos a la irresponsabilidad del crecer y la madurez de las responsabilidades y deberes a la edad madura de disfrutar sin culpa de lo realizado y lo por realizar al completar sueños a cosechar todo lo sembrado a permitirme, sentir que los años trabajando están hoy y también en los días venideros dándome la oportunidad de ser más feliz, más realizada, más completa no solo como mujer sino como artesana, como artista. Caminando hoy con una mirada diferente de ojos que han visto casi todo, pero que me falta por ver la mitad de esta vida, la mitad de este mundo y en esa parte ser capaz de compartir todo esto con una nueva generación de textileras y o textileros que están dispuestos también a contar al lado mío sus vidas y sus emociones , que soy más plena cuando transmito que cuando aprendo, cuando doy que cuando recibo y que los que hoy me acompañan en este caminar son pilares fundamentales de cada pequeño logro y también de los grandes , pero a su vez me ha soportado, me han animado y me han acompañado en este caminar. A Rubén como siempre lo he dicho de no haber estado con el todo este tiempo, ni la mitad de estas cosas serían hoy realidad-, a mis hijos que crecieron sabiendo que tenían una Madre itinerante y que la acompañaron muchas veces a distancia , pero que cada uno de ellos fue parte importante de todo este proceso.